Hay tres tipos de suelas: interna, externa e intermedia. Estas son partes importantes del zapato porque son el intermediario entre el suelo y tu pie. La suela debe ser elegido según el tipo de suelo en el que suele caminar: el terreno blando (nieve, arena, barro) requiere un buen agarre, con tacos profundos, mientras que el terreno duro (rocas, senderos) requiere un buen agarre, con tacos anchos. La media suela y la plantilla son importantes para la amortiguación y la transpiración del zapato, pero pueden cambiarse si las originales no son de muy buena calidad, al menos para la plantilla. Cuidado con las suelas demasiado gruesas, que tienen una buena amortiguación pero reducen la precisión de tocar el suelo.